Ensayo 1984

  1. ¿En qué medida considera usted que el planteamiento hecho por George Orwell es aplicable al presente?
  2. Exponga la función que pueden llegar a tener la tecnología y el diseño en el control de la sociedad, dando a conocer algunas situaciones en que este control se lleve a cabo (tanto en el caso del libro 1.984, como en nuestra sociedad).
  3. Relacione el libro 1.984 con la utopía que proponía la Ilustración. Asimismo, exponga la distopía (opuesto de una utopía) que George Orwell propone.
  4. ¿Cuál considera usted que es la utopía que el diseño propone hoy en día? Plantee/proponga otras utopías diferentes a las que actualmente propone el Diseño.

El Diseño en 1984

George Orwell logra ubicar al lector desde una primera persona y una omnisciente que en ocasiones es el mismo Winston en pensamientos o un tercero. Durante toda la primera parte se logra percibir una panorámica muy digerible,la armónica convergencia de la puntuación de cada oración junto con su contenido denotan una imagen infalible de la situación: “En la telepantalla sonaron las catorce. Winston tenía que marchar dentro de diez minutos. Debía reanudar el trabajo a las catorce treinta. Qué curioso: las campanadas de la hora lo reanimaron. Era como un fantasma solitario diciendo una verdad que nadie oiría nunca…[1], el ritmo generado en esta cita logra establecer una situación que siempre ha sido aplicada al presente, por ende, aplicada al ser humano, pues va en su naturaleza misma: la inconformidad. La podemos apreciar desde la situación actual, política, económica, social, tecnológica, laboral… ¡hasta el postre de tres leches de la tienda de doña Luz Esther! siempre va a existir ese sentimiento; siempre y cuando haya un punto de comparación para poder ver que la textura de los postres de doña Luz no son los mejores, resultan dándonos una sensación granulada cuando debería ser una sinfonía de degradés de húmedo a líquido y que debería llenar con facilidad toda mi boca al aplastarlo contra el paladar; ya lo decía Kant, donde existen unos cuantos dichosos que viven en la “minoría de edad intelectual y moral” donde solamente se siguen reglas impuestasy no se busca la realización propia, a ésta realización se llega por medio de –a diferencia de Kant- el intelecto que difiere de la razón debido a que se define como lo estrictamente probado, me refiero como intelecto a el resultado de la experiencia, ya sea una teoría o una hipótesis o un simple evento empírico que va cultivando al ser humano para su futuro, es en esta mezcolanza de saberes donde uno logra identificarse a sí mismo y decir: el postre de doña Luz, lo aborrezco; pues en el intelecto subyace otra versión de postre a la que se quiere llegar, pero ésta no hubiera aparecido de no ser por la experiencia, así sea de un postre distinto, o de un puré de papas, es ahí, ese preciso momento donde llega Winston y dice “¡Veo cuatro dedos![2],  no hay manera de cegarse y evitar hacer comparaciones para decir cuatro cuando quieren que digas cinco. Algo completamente fatal y que desmorona a cualquier ser humano:“Dos lágrimas perfumadas a ginebra, les resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.”, esa fulgurante resistencia se veía apabullada por lágrimas, todo resultado de un extenuante trabajo de lavado de cerebro, que desde una vista muy básica: esas tecnologías lograron dominar los efectos instintivos del cerebro de autoconservación y suprimieron toda instrucción que lo llevara a sentir dolor, y por esto, la dolorosa lágrima; o bien se puede definir, todo el complejo tecnológico e ideológico del partido como un ejercicio de diseño completamente perfecto, trabaja la prospectiva: la neolengua, el presente: doblepensar, y el pasado: modificación de registros. La aplicación de todo esto a la estructura social resulta en una artimaña poderosa pues, ya no hay factores culturales que varíen muchos si la gran masa se encuentra domesticada, no importa el acento, el vestir, el afecto; son completamente despreciables pues han sido unificados, restringidos y apaciguados para no generar inconveniente alguno, sometiendo lo mas propio de una persona: su identidad.

A lo largo de la historia, se han visto casos en los que la ilustración, el final de la segunda guerra mundial, Hiroshima y Nagasaki, son el irrefutable resultado de una distopía Kantiana, pues bien lo acota Günther Anders, “en cualquier momento disponemos del poder para transformar cualquier lugar de nuestro planeta, aun nuestro planeta mismo, en una Hiroshima”[3] lo que se puede reducir a la oración “el conocimiento es poder” derivada de esa utopía kantiana, pero lo que debió seguirle fue: “y mientras mas poder se tenga, mas responsable debe ser” ahí se denota el caos que genera Kant, como esa premisa de la razón, hermosa en un principio logró generar tal degeneración y atrasar la sociedad humana unos 230 años, nunca hubo utopía, y ésta dista de una posible en sociedad actual, donde; aun con el internet no se logra equilibrar el ingreso de información a todo el mundo, se divide el poder entre los que dominan la información y los que simplemente hacen parte de la información son reducidos a un número en una estadística, o no la conocen. Es entonces cuando surgen “Winstons” que en la cúspide de la dominación capitalista (aunque continúan siendo parte del régimen) logran sobrevivir y hacer un cambio, una diseñadora industrial, líder de Project H Design, Emily Pilloton[4], logra encajar en un aporte para generar un mejor desempeño del diseño, no abarcar el mercado del 10% :

“The majority of the world’s designers focus all their efforts on developing products and services exclusively for the richest 10% of the world’s customers. Nothing less than a revolution indesign is needed to reach the other 90%.”
—Dr. Paul Polak, International Development Enterprises[5]

Y logra manejar el diseño industrial como la herramienta prospectiva en aras de mejorar el desarrollo social a través de lo que diseña, ella ve el diseño como un clavo, que a corto plazo representa una tabla pagada a otra, a largo plazo es una casa que le da refugio y permite desarrollar armónicamente seres humanos en su interior: definición de la cual todos los diseñadores deberíamos aprender practicarla y mutarla en una mejor, para así poder hacer una utopía colectiva, y manejar responsablemente esta poderosa herramienta: el diseño.

Bibliografía

  1. http://www.scribemedia.org/2008/07/14/social-minded-product-design-emily-pilloton/
  2. http://www.lafogata.org/hiroshima/hiro_8-6.htm
  3. “1984”. Orwell, George.1949. Ed Destino S.A, 2007.
  4. http://other90.cooperhewitt.org/

[1] 1984, Pág 39.

[2] IBID, pág 306.

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